La belleza de la mujer de Dios no es corruptible, porque no depende de lo físico, sino que es la belleza de una forma de ser que reúne el sosiego, la mansedumbre, la dulzura y la serenidad.
Las mujeres del mundo son alabadas por su belleza física, por su inteligencia y por su audacia. Pero las mujeres de Dios tienen un molde distinto. La belleza física de una mujer es transitoria, y su deterioro le producirá amargura; la inteligencia y la audacia le convertirán en una competidora inmisericorde del hombre, lo cual, a la larga, atrofiará su delicada sensibilidad. En cambio, el adorno de un espíritu manso, dulce y sereno no es una moneda perecible, no se gastará por el uso ni está sujeta a los valores del mercado. No deja secuelas en el alma, ni heridas en quienes la rodean. Esta es la verdadera belleza, la belleza que es de grande estima delante de Dios.
me parece muy bueno este blog! en donde podemos recibir palabra fresca a nuestra alma y espiritu!!
ResponderEliminarGRACIAS CAROL POR TU COMETARIO.
ResponderEliminarSEGUIREMOS ADELANTE DE LA MANO DE DIOS
Oh una mujer conforme al corazón De Dios gracias Pastora bendiciones🙌🏻
ResponderEliminarDios la bendiga mucho y siga usando.
ResponderEliminar